Soy una Persona Altamente Sensible.

¿Crees que reflexionas sobre cualquier cosa más que los demás?

¿Te preocupas por los sentimientos de otras personas?

¿Te abruman las luces demasiado brillantes y te afectan las aglomeraciones?

Si te sientes identificado con lo anterior, puede que seas una persona altamente sensible.

A las personas Personas Altamente Sensibles, y me incluyo porque soy una de ellas, nos afecta más la cafeína o el té; somos más sensibles a los ruidos; a las escenas de violencia; solemos ser muy amigables, pero necesitamos también de cierto aislamiento para desconectar de todos los estímulos que recibe nuestro cerebro, empatizamos mucho con otras personas y tenemos muy desarrollada la capacidad de ayudar a los demás.

Lo positivo y lo negativo de ser PAS

Y aunque la etiqueta suene extraña, ser altamente sensible no es ningún trastorno, no es una enfermedad que necesita ser curada o tratada; es un rasgo de la personalidad que necesitas aprender a gestionar. Las personas altamente sensibles percibimos y gestionamos más información sensorial, lo que nos lleva a vivir los estímulos de forma más intensa. Esto tiene sus ventajas, ya que las PAS somos conscientes de detalles muy sutiles en nuestro entorno. Como ya lo dije antes, somos reflexivas, intuitivas, creativas, empáticas y cuidadosas. Pero este rasgo, como cualquier otro, también tiene sus inconvenientes: Las PAS podemos ser muy cautas y demasiado volcadas a nuestro interior. En ocasiones nos sentimos desbordadas y exhaustas por la sobreactivación que resulta, por ejemplo de estar con mucha gente, expuestas al ruido o en sitios con luces muy brillantes. 

Una de las cosas mas lamentables con respecto al rasgo PAS es que puede ser visto de forma negativa en nuestra sociedad, como si se tratara de defectos. Valoramos a la gente extrovertida, sociable y despreocupada, lo que no esta mal, pero a quien se muestra más sensible o necesita tiempo a solas, no lo vemos con buenos ojos, pensamos que son actitudes extrañas, simplemente porque existe esa presión cultural de que para ser “normales” tenemos que hacer lo que hace el resto, comportarnos de ciertas formas, guardar las apariencias, hacer amigos, satisfacer las expectativas de los demás, etc. Por lo que hay personas a las que se lo cuentan o lo descubren por ellas mismas y deciden ignorarlo porque piensan que es otro tema de moda y nada más. Algunas personas lo evitan por miedo, o porque están mejor en la ignorancia; y otras por no etiquetarse o evitar ser etiquetados.

Aprende a gestionar la alta sensibilidad

El problema de ignorar  que eres una persona altamente sensible es que no gestionar el rasgo o gestionarlo inadecuadamente resulta en elevados niveles de estrés y saturación, estados que pueden conllevar a alteraciones físicas, mentales y emocionales.

Espero que este artículo te ayude a identificar si posees este rasgo de la personalidad para que puedas hacer algo al respecto.

 

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