Aprende a quejarte de manera asertiva

De seguro lo primero que pensaste al leer el título de este blog fue… ¿debo aprender a quejarme? Y sí, aunque suene un poco extraño, es importante entender que la queja no es el problema, el problema es cómo la usas y qué haces con ella.

¿Eres una persona que se queja todo el tiempo? ¿No sabes cómo controlar la queja? ¡Estás en el lugar correcto! En este artículo te quiero contar qué es la queja, cuáles son los tipos de queja que existen y cómo exteriorizar correctamente las emociones y pensamientos negativos.

¿Qué es la queja?

La queja está más presente de lo que creemos; muchas veces, incluso sin notarlo, hemos recurrido a ella.

La queja es un proceso mediante el cual se desahogan emociones o pensamientos negativos. Al quejarnos, manifestamos que las cosas no han salido como pensábamos o que la otra persona no ha actuado como queríamos; por lo que es un proceso natural que enfrentamos cuando deseamos o solicitamos que esa situación sea resuelta.

En otras palabras, la queja es un comportamiento humano a través del cual interiorizamos o expresamos nuestro inconformismo, dolor, sufrimiento o posición frente a determinada situación o persona.

Según el psicólogo Robert Biswas – Diener  , las quejas suceden a raíz de una situación negativa, por lo que son menos proactivas y más reactivas, y se extienden a partir de alguna necesidad existente.

¿Existen tipos de queja?

SÍ, Biswas afirma que existen tres tipos de queja:

  1. Quejas crónicas:

Las personas que usan este tipo de queja siempre se sienten insatisfechas. No importa lo que tienen o lo que han logrado en la vida, aman centrarse en lo que les falta en vez de valorar el progreso. Todo esto las lleva a ser personas que siempre encuentran un motivo para quejarse, convirtiendo la queja en un problema crónico.

      2. Quejas de desahogo o validación emocional:

Quienes recurren a este tipo de queja, suelen ser personas que desean expresar su profunda insatisfacción emocional; se centran en sus vivencias negativas para captar la atención de su interlocutor. En toda conversación, buscan hacer énfasis en su mala suerte o en el sentimiento de desilusión y/o frustración que padecen.

Dado que sus quejas no están enfocadas en buscar soluciones, sino en validar sus emociones, son personas que no escuchan consejos.

El problema es que, debido a su negativismo, también hacen que las personas a su alrededor se sientan mal, pues el negativismo se contagia con mayor rapidez que el positivismo.

      3. Quejas instrumentales:

Son aquellas quejas que se dirigen a resolver el problema o a cambiar la situación. Son quejas “útiles” que, si bien pueden ser perjudiciales en exceso, no solo expresan un malestar, también buscan una salida.

¿Por qué nos quejamos?

Una de las quejas más frecuentes sucede cuando nos sentimos insatisfechos, principalmente por lo que estamos haciendo con nuestras vidas, pues puede que aún no hayamos encontrado el rumbo que debemos seguir, sintiendo incluso, un gran vacío emocional.

Así mismo, a veces -involuntariamente- le damos tanto poder a la queja, que la convertimos en un hábito. Es allí cuando cometemos un gran error, pues la normalizamos en nuestra forma de relacionarnos con los demás. Un claro ejemplo de esto se da cuando, para romper el hielo en una conversación, lo primero que hacemos es referirnos a una situación negativa: expresar nuestro inconformismo laboral, criticar la forma de vestirse de otra persona o juzgar las acciones de los demás, entre otros.

El ego y la falta de empatía son también otra razón por la cual muchos de nosotros nos quejamos, esto se debe a que damos por hecho que merecemos más que las demás personas y no somos capaces de aceptar lo contrario. Cuando recurrimos a este tipo de queja, solemos decir cosas como: “el universo está en mi contra”, “soy víctima de todo lo que me sucede”, etc.

¿Hay relación entre la queja y el reclamo?

No hay relación entre la queja y el reclamo; sin embargo, muchas veces usamos la queja en manera de reclamo, lo cual no está mal, siempre y cuando se use asertivamente.

El uso correcto del reclamo se da cuando se incumple un acuerdo y simplemente exigimos su cumplimento, generando de esta manera un nuevo acuerdo, con el fin de dar cumplimiento a lo acordado anteriormente.

En pocas palabras, hacer uso correcto del reclamo -en vez de recurrir a la queja- ocasionará un beneficio, pues habrá una posibilidad de obtener lo que se desea, mientras la otra parte tiene la oportunidad de enmendar su falta.

¿Es malo quejarse?

Cuando nos quejamos, cultivamos un estado mental negativo; creamos un mal ambiente entre nuestros amigos, colegas, socios, conocidos o familiares; y nos hacemos pasivos frente a situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort.

Así mismo, mientras nos quejamos en vez de resolver o aprender del problema, producimos altos niveles de estrés, lo cual puede afectar nuestra salud física y emocional.

Las personas que siempre se quejan, solo fortalecen la cadena de pensamientos dañinos, y si pensamos en términos destructivos o negativos, terminamos haciéndolos realidad.

Esta es la razón por la cual expresiones como: “por qué no lo hice antes” o “me equivoqué”, deberían sustituirse por: “al fin me he dado cuenta que” o “he aprendido que”.

 Quejarse todo el tiempo no es bueno por las siguientes razones:

  • nos vuelve víctimas,
  • desgasta toda nuestra energía,
  • genera un estado de ánimo negativo,
  • nos impide encontrar soluciones y
  • afecta nuestras relaciones interpersonales.

¿Cómo usar la queja de manera asertiva?

Eliminar la queja negativa sí es posible, y cuando se logra, no solo se manejan asertivamente las preocupaciones, también se dejan de lado estados de desesperanza, malestar y desilusión.

Lo primero que debes tener en cuenta es que, si no está en tus manos darle solución al problema que te está afectando, debes aprender a ser paciente y mirar lo ocurre con otros ojos. Una carga es más ligera cuando la llevamos con calma, que cuando nos quejamos de su peso a cada paso.

Consejos para dejar la queja a un lado

Por último, quiero mencionarte algunos consejos que podrás aplicar en tu vida:

  1. Aceptar que hay situaciones que no dependen de nosotros y que nunca tendremos el control sobre la vida de los demás.
  2. Sustituir los pensamientos negativos por pensamientos positivos. Para esto, puedes ayudarte con sencillas rutinas para iniciar el día de forma positiva o poner en práctica disciplinas como el mindfulness o la atención plena.
  3. Evitar sobredimensionar las situaciones y adelantarte a los acontecimientos.
  4. Centrarte en las cosas buenas que tienes y aprender a disfrutar cada momento como si fuera el último. Siempre apreciando y agradeciendo.
  5. Evitar a las personas que se quejan todo el tiempo, pues son relaciones tóxicas que no aportan nada positivo.

Si lo analizas un poco, la queja no ayuda a solucionar el problema ni cambia la situación, sino todo lo contrario, nos sumerge en un estado de desesperanza, estrés y depresión. Por esto, si tu queja no es una queja útil (aquella que lleva a la acción y nos permite retarnos, crecer y ser mejores), debe salir por completo de tu vida.

Recuerda, las quejas en sí no son un problema, el problema es que nos quedemos atrapados en la espiral de la insatisfacción y no hagamos nada por resolverlas.

Ten en cuenta: aquello que dejas de practicar, lo debilitas; lo que debilitas, poco a poco se va desgastando hasta desaparecer. ¡Procura lograr esto con el hábito de la queja!

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