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El decálogo del buen conversador

Fijado Cerca: Karim
Archivado debajo: Auto ayuda,  coaching

Quiero compartir con ustedes este interesante trabajo de mi colega Andreina Atencio (Senior Coach), espero que les sea de mucha utilidad. Es una excelente guía para desarrollar una buena conversación.

Aquí te entrego 10 aspectos claves del conversar, producto de mis años de experiencia como coach.

1. Ser administradores de nuestras propias conversaciones: Cuando puedes verte en perspectiva como si tuvieras una cámara de video sobre ti, podrás apreciar si estás cayendo en rutinas nocivas como callar o agredir. Atreverte a decir lo que piensas, hacer propuestas, preguntar antes de quedarte con dudas o con juicios poco fundamentados, hacer peticiones e indagar con el otro, para verificar o descartar tu hipótesis, es el llamado necesario para salir así del silencio que te deja como espectador pasivo. Regular el fuego, bajar defensas, evitar la arrogancia de estar en lo correcto y estar abierto a dudar de tu particular forma de ver la situación, te convertirá en un auto regulador de tus conversaciones y así evitarás los temidos comportamientos agresivos.

2. Cuidar el “timing” de tu contexto o entrada a la conversación: Parte del éxito de una comunicación entre dos personas o más radica en la calidad del contexto. Éste debe estar marcado por la sinceridad, autenticidad y cuidado extremo del tiempo que ocupa. Si es muy prolongado, el otro puede impacientarse y dejar de escuchar; si es muy breve, puede no contribuir con la conexión; si es el adecuado, puede abonar el terreno para que dicha conexión emocional esté sembrada y la conversación ocurra en un espacio de absoluta comodidad y seguridad.

3. Integrar los elementos, tierra (cuando necesites fijar límites y ser firme en tu posición), agua (cuando necesites escuchar mejor, indagar para entender al otro y fluir con el interlocutor), fuego (cuando necesitas avanzar hacia un acuerdo o conclusión, dirigirte hacia el objetivo de la interacción o despertar la fuerza de la ambición, para que ambos resulten satisfechos del resultado), y aire (cuando te sientas estancado en un punto, necesitas soltar para intentar otro camino y requieres creatividad para desarrollar nuevas ideas).

4. Identificar si acudes a la conversación con tu ego en el bolsillo: Es común ir a un diálogo con la intención de convencer al otro de que está equivocado. Si es así, ya tu cuerpo debe estar cargado de fuego para salir de la conversación sintiéndote victorioso. Debes tener claro que la victoria, lejos de ser la sensación de haber ganado la apuesta, es el logro de que ambos ganaron. Acudir con el ego equilibrado, contribuye a reducir ese “fuego” y disfrutar del “agua” que fertiliza el terreno de ambos.

5. Ser aún más cuidadoso si la conversación transcurre a través de un medio virtual o digital: hoy día gran parte de la comunicación transcurre a través de textos, WhatsApp o redes sociales. Debemos tomar en cuenta que el tono e intención de tu mensaje puede llegar distorsionado a la percepción del destinatario, quien puede interpretarlo con una entonación y significado diferente; en caso de duda, es necesario verificar tu escucha (lo que tu entendiste) antes de contestar. La idea es que ninguno de los interlocutores tenga la necesidad de defenderse, sin antes haber verificado el sentido del mensaje que recibió. Recuerda asegurar que la utilidad de un espacio virtual no sea la evasión emocional. Es el contacto “cara a cara” el que permite encuentros entre seres humanos.

6. Puedes dejar un mensaje o conversación en stand by: Dejar “On hold” un mensaje importante y delicado puede ser una estrategia que te permita cuidar el objetivo del mismo y evitar que la reactividad emocional del momento gobierne y domine tus palabras. Si es un e-mail, guardar el borrador; si es un WhatsApp, escribirlo y no enviarlo, o dejar en azul al recibirlo; ello permite que la efervescencia pase, antes de contestar con una respuesta marcada por un juicio errado o contaminado.

7. Escuchar, escuchar y después… escuchar: son muchas las razones para comprometer negativamente la escucha: pensar que el otro sólo quiere controlar; sentir que si escuchas más, el otro domina la conversación; creer que estás en el momento de demostrar tu poder o que necesitas mostrar seguridad a toda costa. En éstas y otras situaciones pudieses estar practicando un bajo nivel de escucha.

8. Percibir manifestaciones físicas que hablan de emociones no agradables: Al sentir cambios como boca seca, palpitaciones, sudoración, calor en el cuerpo, entre otros, es válido comunicar al otro sobre tu emocionalidad (no sobre el síntoma físico necesariamente). Expresiones como: “me siento molesto”, “he venido evitando esta conversación pues no me resulta agradable”, “desde que supe “X” me he sentido triste, abatido”, “aun cuando tengo temor de tu reacción, he decidido abrir la conversación”, ayudan a bajar la tensión emocional y comenzar el diálogo desde un espacio de transparencia. Fingir y disimular agrega una tensión adicional innecesaria.

9. Cuidar la sensación de seguridad y buena fe: si a lo largo de toda la conversación, cuidas el contenido de tu mensaje y el tono; y, si la intención de tu hablar permite al otro sentirse seguro de estar allí, sin que se tengan que activar mecanismos de defensa, esto llevará a reducir el miedo, enemigo número uno de una conversación basada en la confianza. El que ambos se sientan seguros y sin temor a ser vulnerados es crucial. Bajo esta emocionalidad es más fácil la conexión facilitada por la genuidad, la sensación de seguridad y un adecuado contacto visual.

10. Preguntarte siempre sobre el resultado final: chequear con el otro con qué sensación se va de la conversación, verificar que ambos se completaron en decir lo que piensan y sienten. Esa respuesta es el termómetro de la calidad de conversador que estás siendo.